Arquitectura como lenguaje
Arquitectura como lenguaje

Al igual que un lenguaje, la arquitectura está compuesta de elementos finitos como pueden ser los materiales, el color, las formas o las estructuras, a través de los cuales se pueden transmitir un mensaje. Cuando estos elementos se unen basándose, al igual que los lenguajes, en normas como unidad, geometría o proporción, se realiza una composición arquitectónica que tiene un significado. Además, al igual que existen reglas gramaticales y ortográficas que regulan un idioma, existen reglas o sistemas que regulan la solución de problema arquitectónicos.

Como en el lenguaje, para los arquitectos no existe una única forma de expresión, es decir, no se trata sólo de un espacio físico construido, sino también las representaciones gráficas, los bocetos o los modelos tridimensionales, que ayudan a que el mensaje final llegue al individuo y su entorno.
A partir de esto, el arquitecto puede responder a las necesidades culturales, sociales y geográficas a través de su proyecto. En este punto del uso de la arquitectura como un lenguaje hay que tener en cuenta la época en la que se realiza el proyecto para que la obra se convierta en un soporte a través del cual se puede transmitir la historia de un lugar. Los edificios tienen miles de historias que contar.

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